La policía aeroportuaria detuvo a mecheras VIP en el free shop de un aeropuerto internacional por robar productos de lujo como perfumes, anteojos y relojes de grandes marcas.
Los ladrones actuaban coordinados: se probaban los artículos sin etiquetas de seguridad visibles, los camuflaban y caminaban hacia la zona de embarque, monitoreados minuto a minuto por cámaras como en un Big Brother.
Entre los detenidos hay una española con ingresos de 1.900 euros mensuales y argentinos que ganaban entre 8 y 10 millones de pesos por mes, perfil económico clase alta lejos de la imagen típica de mecheros.
El sistema de vigilancia funcionó perfectamente, atrapándolos a punto de subir al avión pese a vitrinas cerradas en productos caros.