El gobierno cubano extendió hasta el 10 de abril la alerta oficial que paraliza el suministro de combustible para aviones debido a la crítica situación energética del país.
Originalmente vigente del 10 de febrero al 10 de marzo, la medida impide que los vuelos carguen combustible en Cuba, obligando a las aerolíneas a abastecerse en aeropuertos cercanos.
Esta crisis complica severamente a compañías aéreas, turismo y hombres de negocios, agravando el escenario en la isla similar a disrupciones en Medio Oriente por otros motivos.