Cientos de personas cruzan diariamente la frontera de Astara entre Irán y Azerbaiyán huyendo del conflicto y los constantes bombardeos en Teherán. Familias paquistaníes y chinas llegan exhaustas tras viajes difíciles en autobús con niños y maletas pesadas, expresando alivio al alcanzar una zona segura.
Una familia paquistaní relató que vivían en Irán y cruzaron por carretera tras explosiones, mientras un evacuado chino describió el bombardeo constante en Teherán y su alegría por estar a salvo después de dos días de viaje. Los funcionarios aseguran tránsito seguro hacia sus países de origen.
Más de 300 personas han cruzado por este paso según datos oficiales, con una afluencia creciente que recibe té caliente como gesto de bienvenida al inicio de su retorno a casa.