La policía descubrió un arsenal de armas de grueso calibre, incluyendo fusiles tipo AK-47 considerados armas de guerra y 800 cartuchos, enterrados en barriles plásticos en un terreno baldío de Roldán, cerca de Rosario.
El lugar contaba con un perímetro tapeado de dos metros de altura y fue ubicado mediante tareas de inteligencia, allanamientos y datos proporcionados.
Durante el operativo, tres personas llegaron en camioneta a mirar por encima de la tapia; uno resultó pariente de un miembro preso de la banda de los menores, vinculada al narco menudeo.
Las autoridades investigan para qué golpe se preparaba este impresionante escondite subterráneo.