Detrás de los ataques de Estados Unidos en la guerra se encuentra la inteligencia artificial, con novedad en la empresa Antropic, que gana terreno desde julio pasado.
Antropic firmó contrato por 200 millones de dólares con Donald Trump para usar IA en defensa, pero con dos cláusulas: no espiar estadounidenses ni crear armas letales.
EE.UU. violó las cláusulas al usar la IA de Antropic en invasiones a Venezuela e Irán, lo que llevó a la empresa a romper el contrato.
El gobierno estadounidense tildó a Antropic de "comunista". Muchos usuarios migraron a Antropic (Claude) por sus valores éticos, elogiados en redes. EE.UU. renovó con OpenAI (ChatGPT).
Esto causó caída del 295% en suscripciones de ChatGPT y aumento en Antropic, destacando debate ético sobre IA en espionaje y armas nucleares.