Andrea del Boca genera ternura en Gran Hermano al hablarle a un almohadón, acariciándolo como si fuera su perro o hija, a quien extraña tras 48 horas aislada. El panel bromea sobre su nostalgia en el estudio donde filmó telenovelas con su padre.
Los conductores comentan detalles de la casa como pileta climatizada nueva, colores estridentes pensados para alterar, menos camas que participantes y participantes chequeando canillas por agua. Critican el diseño 'cárcel' con LEDs y dorados que afectan la retina.
Panelistas como Paulita y Maxi destacan reacciones iniciales como emoción por jardín y sillón, comparándolo con relatores de fútbol. Mencionan que en tres días hablará con el padre fallecido y que la casa de Brasil también usaba colores similares.
El segmento resalta el aislamiento extremo que cambia la vida en dos días, con participantes como la primera en notar objetos básicos.