Victoria Villarruel responde a las acusaciones de Luis Petri afirmando que no renunciará y se quedará en el cargo hasta diciembre de 2027. En sus tuits, la vicepresidenta rechaza las presiones para dimitir y se presenta como opción electoral futura, mientras el panel del programa la describe como una derecha nacionalista que critica la política antiindustrial del gobierno de Javier Milei y defiende la industria nacional.
Los conductores destacan el encuentro de Villarruel con Ricardo Quintela en La Rioja, donde el gobernador cuestionó la continuidad de Milei en el poder, lo que derivó en denuncias de Stornelli, aspirante a ministro de Justicia. Petri la tildó de golpista por ofrecerse a la oposición y abrir el Congreso a debates contrarios al oficialismo, generando un espadeo interno que el panel califica de contacto eléctrico entre ambos.
El debate se calienta con burlas a Petri por haber militado a Villarruel como fórmula pese a su pasado, y críticas a su rol en la apertura de sesiones donde usó el celular durante el discurso de Milei. Se reproduce un clip donde Milei la elogia como brillante e íntegra, contrastando con las actuales tensiones, y se menciona su distanciamiento del gabinete desde mayo pasado y su rechazo a sesiones que rompen el equilibrio fiscal.
Los panelistas ironizan comparándola con Soledad Pastoruti y cuestionan su empatía, recordando su defensa de genocidas y tradición militar, mientras Petri asume control de IOSFA, la obra social de las Fuerzas Armadas con medio millón de afiliados en crisis. El tono chusma incluye digresiones sobre Montaner y famosos, pero vuelve al conflicto central.
Se subraya que Villarruel no forma parte del proyecto de Milei, quien la ve ajena a la gestión hace tiempo, y se especula sobre una posible reconciliación improbable dada la inestabilidad.