En el complejo Estación Buenos Aires de Parque Patricios, un derrumbe de la losa del patio interno alrededor de las 4:45 de la mañana dejó más de 60 autos destruidos y provocó la evacuación de unas 300 familias de las Torres A, B y C del Sector 2. El estruendo como una explosión despertó a los residentes en la oscuridad, con cortes de luz y agua, y bomberos clausuraron el edificio por riesgo de colapso total. El Gobierno de la Ciudad confirmó potencial riesgo estructural, impidiendo el regreso de los evacuados.
Los vecinos denuncian años de negligencia del administrador Julio Fernández, quien maneja todo sin rendir cuentas: goteras en cocheras, paredes y ascensores que se convierten en piletas cuando llueve, terraza abandonada y plata de alquileres de portería y SUM que desaparece. Intentos de contacto fallidos, no responde el teléfono ni aparece en el lugar, y garantías de reparaciones inexistentes.
Reclamos intensos contra el Gobierno porteño por no proveer alojamiento temporal, como hoteles, mientras familias con mascotas, valijas mínimas y oxígeno dependientes como Andrea del octavo piso esperan poder ingresar acompañados por bomberos para rescatar pertenencias. Una madre bajó a su hija oxígeno-dependiente con ayuda vecinal, y vecinos del barrio asisten con comida y carga de celulares, pero nadie sabe dónde dormirán esta noche.
Internas entre residentes surgen en medio de la bronca, con algunos acusándose de apoyar al administrador antes, y gritos exigiendo que "¡venga el Gobierno de la Ciudad y se haga cargo!". Autoridades como Defensa Civil aún no se presentan de manera visible, agravando la desesperación horas después del colapso.