Una vecina llamada Marcela pidió a Pamela, otra inquilina del mismo edificio, que se hiciera cargo de sus hijas pequeñas mientras ella asistía a un cumpleaños, ya que la niñera Anita no podía y las niñas quedarían solas en el departamento.
Pamela respondió con un mensaje firme y legalista, aclarando que no podía asumir responsabilidad legal por menores ajenos, ya que dejar niños solos es penalizado y no le corresponde esa carga como vecina del condominio.
Explicó que no era personal, pero la responsabilidad era demasiado grande; Marcela no contestó y Pamela se quedó en casa. El intercambio se viralizó, mostrando falta de confianza entre vecinas.
Los conductores criticaron la desubicación de Marcela, comparándolo con pedir regar plantas o cuidar mascotas, pero enfatizando riesgos reales como emergencias o accidentes en microsegundos, independientemente de la edad de las niñas.