Donald Trump expuso en la Casa Blanca cuatro objetivos precisos para la guerra con Irán: destruir producción de misiles, aniquilar su marina (ya 10 barcos hundidos), impedir arma nuclear y detener financiamiento a terroristas como Hezbollah y Hamas.
El presidente justificó el ataque del sábado como oportunidad óptima, adelantándose en la misión conjunta con Israel.
Trump elogió la calidad de misiles iraníes pero enfatizó destrucción continua cada hora.