Las góndolas de supermercados argentinos se llenan cada vez más de productos importados inusuales debido a la apertura de importaciones.
Aparecen naranjas que cruzan el océano en lugar de las locales de Entre Ríos, jugos austríacos de sabores como granada o tomate, caramelos de frutas alemanes y galletitas portuguesas de manteca.
Otras opciones incluyen cecinas españolas, barras de cereal alemanas, snacks salados de Estados Unidos, papas fritas francesas, brusquetas búlgaras, latas de porotos y pechay con leche picante de USA, hasta cerveza tailandesa.