Los shocks geopolíticos encarecen el crédito y elevan el riesgo país, dificultando el pago de la deuda. El gobierno busca rolar la deuda en mercados internacionales a tasas bajas, pero la volatilidad complica el financiamiento pensado inicialmente.
El superávit fiscal es el ancla principal del gobierno para enfrentar estos shocks externos. Expertos destacan que países refinancian deudas para mejorar competitividad e infraestructura, como Europa post-guerra con déficits que financiaron autopistas y logística.
La Unión Europea tiene reglas fiscales como el tratado de Maastricht con déficit tope del 3%, y solo cinco países en el mundo tienen superávit fiscal. Para Argentina, sin acceso fácil a crédito por defaults previos, el superávit es crucial, a diferencia de EE.UU. que vive de déficits pero paga bonos puntualmente.