El caracol gigante africano, o Lissachatina fulica, invade el norte de Misiones como plaga polífaga que amenaza cultivos, aunque aún no registró ataques en Argentina.
Este molusco hermafrodita mide hasta 20 cm de largo, pone 500 huevos por postura varias veces al año y se dispersa por humanos como carnada de pesca o mascotas.
Senasa advierte no manipularlo ni su baba por riesgos sanitarios; destruir con guantes descartables y notificar con fotos a oficinas locales.
Se distingue por conchilla puntiaguda con rayas marrones, diferenciándose de caracoles autóctonos blancos.