El playero rojizo realiza una migración impresionante de 32.000 kilómetros cada año desde el Ártico Canadiense hasta Tierra del Fuego, volando día y noche sin referencias costeras y posiblemente orientándose por las estrellas.
Tabaré Barreto, especialista en conservación de aves del Club de Observadores de Aves de Río Grande, anuncia una charla este viernes en el CADIC de Ushuaia junto a José Luis Ormanchea, experto en astrofísica. La presentación mezcla datos científicos con ficción para inspirar interés en la conservación de esta especie.
Usando un data logger de la investigadora Ron Porter de Estados Unidos, reconstruyen el recorrido preciso desde Tierra del Fuego hasta la isla de Baffin en Canadá, incluyendo etapas como cuatro días nonstop entre San Antonio Oeste y Venezuela. La ida toma dos meses y medio, la vuelta es más rápida.
En Río Grande, Guy Morrison registró una bandada de 5.000 playeros rojizos en 1979, pero la población descendió un 80% continentalmente por problemas en Bahía Delaware, EE.UU. Localmente, las aves se trasladaron a Bahía Loma en el sector chileno de Tierra del Fuego, detectado por anillos. Esto impulsó la creación de la Reserva Costa Atlántica.
Las aves eligen extremos polares por menos parásitos y enfermedades. La charla busca despertar conciencia sobre estas migraciones épicas.