El pastor Pedro Medina en el programa Palabra Revelada explica que hay dos formas de enriquecerse: la mundana sin Dios, llena de dolores, y la bendición divina que enriquece integralmente.
En la bendición sacerdotal, Dios da shalom, que significa paz, prosperidad, salud y felicidad, liberada por Aarón sobre Israel y encarnada en Jesús como Príncipe del Shalom. Solo los cristianos llenos del Espíritu Santo cumpliendo principios del reino logran las cuatro a la vez, a diferencia de los ricos mundanos que carecen de paz, salud o familia.
Cita ejemplos de millonarios con depresión, alcoholismo o insomnio pese a su riqueza, como un billonario brasileño que construyó el edificio más alto pero buscó oración por su depresión. Advierte que si se ama el dinero no se necesita a Jesús, pero para verdadera prosperidad hay que honrar a Dios.
La gente próspera en el reino tiene paz invaluable, tiempo para familia y Dios, sin perderlo todo por ambición.