Dos participantes mantienen una charla íntima donde una revela haberse separado hace dos o tres años y vive sola con su hija Delfi de diez años, mientras su mamá vive abajo y puede ayudar con el cuidado.
Explica que dejó a su mamá y hermana en casa para entrar al programa, y su trabajo en televisión es estricto sin celular, por lo que Delfi cree que es un empleo normal donde debe dormir allá.
Expresa preocupación porque Delfi, aún inocente, no vea el programa completo por las barbaridades dichas, y prefiere que su mamá le muestre clips lúdicos como pisar globos en lugar de contenido inapropiado.
Comparte anécdota de su hermana, quien quedó bien económicamente vendiendo partes de aviones tras la partida de su pareja a Alemania.