Los panelistas del programa se burlan entre sí recordando fracasos de viejos ciclos televisivos, como el programa de Jesse que duraba cinco horas y era calificado de porquería y somnífero.
Se mofan de Cabito de rojo, Super 8 firmado que se va, y comparan la entrevista de Jesse con hablarle a Donald Trump, mientras admiten anécdotas de ratings bajos y libros de notas.
Jesse's programa es tildado de fracaso total, con chistes sobre hologramas de Michael Jackson y ombús interminable.
La discusión incluye piques personales sobre quién veía qué y ratings en contrafuego, con interrupciones constantes y tono picante.