En el primer día de clases, alumnos argentinos llegaron a colegios en estado de ebriedad o drogados, lo que generó debates sobre multas a padres, expulsiones y la necesidad de pedagogía en consumo responsable en lugar de castigos.
Un panelista criticó que los colegios juzguen en vez de educar, proponiendo diálogos entre padres, alumnos y docentes para abordar vacíos emocionales tapados con sustancias, basado en experiencias personales en reuniones escolares.
Otro panelista enfatizó que los padres son los disparadores de estas conductas y respaldó tratar problemas individuales y familiares, pero cuestionó cómo contemplar casos extremos como llegar ebrios al colegio después de emborracharse de noche.
La discusión resaltó la importancia de dialogar sin contemplaciones ante conductas irresponsables, culminando en un llamado a un 'consejito' antes de pasar a publicidad.