Pablo Heredia, ex participante de Gran Hermano, afirma que sería una buena revancha volver a la casa porque ahora se siente más armado y con mayor experiencia.
Reconoce que estar siete meses encerrado fue una locura valiente que le costó mucho, pero lo recuerda con positividad y amor, incluso los momentos tristes, como parte de su evolución personal.
Destaca que el encierro le generó un proceso doloroso de aprendizaje, relacionado con despertares y salud mental, pero hoy está más conectado consigo mismo sin ser juzgado.