Autoridades iraníes nucleares anunciaron un ataque a la planta de Natanz, confirmada por la OIEA con bombardeos en edificios subterráneos de enriquecimiento de uranio. No se esperan consecuencias radiológicas pese a daños recientes.
La planta, sensible en el programa nuclear iraní, fue atacada también en junio pasado. Su diseño subterráneo resiste bombardeos, con centrifugadoras para uranio; Donald Trump rechazó cualquier enriquecimiento.
La OIEA, dependiente de la ONU, verificó impactos en la infraestructura protegida contra ataques como el midnigh hammer de EE.UU.