Mark Rutte, secretario general de la OTAN, celebró la muerte del ayatolá Jamenei y la eliminación de capacidades nucleares y misiles balísticos de Irán durante la campaña de Estados Unidos e Israel, aunque aclaró que la OTAN no participa activamente como alianza.
Panelistas destacaron la ambigüedad de aliados europeos como Francia, Alemania y Reino Unido, que apoyan logísticamente pero evitan compromisos directos, comparándolo con posturas en Ucrania y criticando la rusofobia histórica británica. El debate ironizó sobre el "voy pero no me quedo" de los aliados en el conflicto.
El ministro francés Jean-Noël Barrot conversó con su par chino Wang Yi para reducir tensiones, culpando a Irán por la escalada al atacar países regionales y rechazar resoluciones de la ONU sobre nucleares y apoyo a grupos armados, aunque Francia niega participación en los ataques.
Panelistas cuestionaron la narrativa oficial, señalando que Irán respondió a ataques previos, dudando del desconocimiento francés y criticando la ineficacia de la ONU por vetos en el Consejo de Seguridad heredado de la posguerra.
Ambos ministros acordaron buscar solución política que garantice seguridad colectiva considerando aspiraciones iraníes, pero el panel lo vio como diálogo infructuoso.