María Elena acude a cotizar piezas familiares heredadas: un Rolex de dama con malla combinada, bisel y cuadrante de oro, cristal de zafiro roto pero funcional, dos cadenitas, un rosario y una cadena deteriorada.
El tasador Ignacio confirma la originalidad del Rolex, destaca su buen estado de malla pese al uso, y explica que el cristal roto se puede cambiar y no requiere caja ni papeles para la compra.
María Elena menciona que el reloj es peligroso de usar y las joyas han sufrido golpes, planeando usar el dinero para completar un viaje interrumpido por la pandemia a la Costa Amalfitana y Grecia.
Tras evaluación, le ofrecen un total de 6.558.500 pesos, más de lo esperado, suficiente para el viaje e incluso ir acompañada; elige pago en dólares y resto, sintiéndose cómoda con la atención amable y cálida.