Emmanuel Macron, presidente francés, entonó la Marsellesa junto a su gabinete y fuerzas militares frente a un submarino nuclear, en un escenario descrito como estremecedor.
Macron reveló que Francia aumentará el número de cabezas nucleares en su arsenal y dejará de informar públicamente la cantidad para cortar especulaciones, rompiendo con la práctica anterior.
El mandatario justificó la medida declarando que "para ser libres hay que ser temidos" y "para ser temidos hay que ser poderosos", enfatizando la necesidad de un poder nuclear como testimonio de unidad y fuerza en tiempos de crisis.
Esta acción se enmarca en el contexto de la escalada bélica, transmitida como una película en tiempo real gracias a la tecnología actual.