Cristina Pérez presentó una síntesis impactante de la escalada bélica entre Irán e Israel, destacando el plan diseñado por el fallecido líder supremo iraní para contagiar la región con el conflicto y generar disrupción económica.
Ilustró la jornada con tres canciones emblemáticas: las valientes mujeres del seleccionado de fútbol iraní negaron el himno nacional desafiando al régimen y a la policía de la moral; en un búnker subterráneo de Israel durante la fiesta de Purim, celebraban cantando I will survive, evocando la supervivencia histórica del pueblo judío; y el presidente francés Emmanuel Macron entonó La Marsellesa junto a su gabinete frente a un submarino nuclear.
Macron ordenó aumentar el número de cabezas nucleares en el arsenal galo y decidió dejar de informar públicamente sobre las cifras exactas, afirmando que para ser libres hay que ser temidos y para ser temidos hay que ser poderosos.
En contraste con las guerras del Golfo, Pérez resaltó cómo la tecnología actual permite ver la guerra en tiempo real desde la palma de la mano, comparándolo con una serie como House of Trump, donde la doctrina del presidente estadounidense reformatea el mundo exigiendo más gasto en defensa a Europa vía OTAN.
Francia y Alemania responden acopiándose al reclamo de Trump, que gastó cerca de 950 mil millones de dólares en defensa (3,4% del PBI), frente a los 300 mil millones de la Unión Europea, mientras España, bajo Pedro Sánchez, resiste y niega el uso de bases aéreas.