El eclipse lunar total, conocido como luna de sangre, se observó con claridad desde Australia, regalando imágenes bellísimas desde Perth.
Durante el fenómeno, la Tierra se posiciona entre el Sol y la Luna llena, proyectando su sombra sobre el satélite y dándole un tono rojizo característico.
El evento fue visible desde gran parte de Norteamérica, el este de Asia, el sur de Florida y Australia, siempre que las condiciones meteorológicas lo permitieran. En Buenos Aires, el cielo nublado impidió la observación.