Un informe internacional confirma que los jóvenes de 18 a 34 años obtienen un coeficiente de 74 puntos en resolución de problemas cotidianos, por debajo de 100, mientras los mayores de 55 años superan esa cifra y actúan como superhéroes en la escala.
El 40% de los jóvenes reporta angustia que les impide resolver retos, con baja tolerancia a la frustración, tendencia a sobre-reaccionar y piel fina como papel manteca, según el panel que discute causas como el relativismo en la crianza y la moda de estar angustiado.
La brecha es global e incluye Argentina, donde todos observan cotidianamente que los jóvenes no priorizan lo realmente importante, frustrándose por nimiedades mientras ignoran cuestiones graves que deben solucionar.
El consenso social actual avala más estas reacciones, pero el panel critica que nada justifica tanta preocupación por tonterías cuando hay problemas serios por afrontar.