La respuesta iraní es regional, con misiles y drones no solo contra Israel sino contra intereses estadounidenses en la zona, incluyendo un ataque a la sede diplomática en Arabia Saudita. Israel gana aliados inesperados como Arabia Saudita, Qatar y Kuwait, aislando a Irán, que también ataca bases británicas en Chipre. Europa comienza a rearmarse ante la escalada.
El objetivo común de Israel y Estados Unidos es un cambio de régimen en Irán, frenado previamente por la guerra de los 12 días. Sin embargo, la disidencia iraní está en el exilio y analistas locales dudan de un cambio inmediato, comparándolo con Libia. Netanyahu envió un mensaje en persa al pueblo iraní para que tomen el poder, similar a lo dicho por Donald Trump.
Se prevé un gobierno de transición, con incertidumbre sobre la Guardia Revolucionaria, que no se rendirá fácilmente, pudiendo generar caos o guerra civil pese al optimismo por una resolución rápida.