La Guardia Revolucionaria de Irán cerró definitivamente el Estrecho de Hormuz, ruta estratégica por donde pasa el 30% del gas mundial y 20% del petróleo. Los buques ya habían evitado la zona por temor a misiles, y ahora la milicia iraní lo bloqueó por completo ante los ataques de Estados Unidos e Israel.
China respaldó a Irán pero pidió reabrir el estrecho para evitar impactos en su suministro energético, que cubre el 80% de su consumo industrial. Los precios de los hidrocarburos ya se dispararon en el mercado internacional, con nuevos ataques a refinerías en Teherán y Emiratos Árabes Unidos, y amenazas de reducir la explotación de gas licuado.
Irán respondió atacando nueve países de la región, incluyendo Siria, Irak, Jordania y hasta una base británica en Chipre, causando unas 600 bajas, mayormente iraníes, más 85 nenas en una escuela bombardeada por Israel. Donald Trump amenazó con enviar tropas, mientras Rusia y Putin condenan pero no intervienen militarmente.
El régimen teocrático iraní no colapsará con la muerte del ayatolá Jamenei, asesinado a los 86 años, ya que tiene suplentes preparados. Ninguna parte cede: ni EEUU ni Irán, frustrando negociaciones en Omán. En Argentina, se elevó la seguridad en embajadas y sobre el presidente y Rafael Grossi.
El conflicto postergó la Finalísima entre Argentina y España en Qatar, atacado también, sin fecha ni sede clara pese al apretado calendario pre-Mundial. Peligra la participación de Irán, ya clasificado.