Densas columnas de humo y explosiones cerca del consulado estadounidense en Dubái provocaron bloqueos masivos de avenidas y despliegue policial sin precedentes, incluyendo unidades antiterroristas que acordonaron varios kilómetros.
Las fuerzas de seguridad emiratíes realizaron barridos electrónicos en busca de drones o explosivos, mientras helicópteros militares sobrevuelan la zona y el tránsito colapsa en la ciudad financiera del Golfo Pérsico.
Irán atacó también embajadas de EE.UU. en Riyadh y Kuwait, con impactos de drones en techos y perímetros; todas las sedes diplomáticas permanecen cerradas.
El incidente rompe la burbuja de seguridad de Dubái, paralizando mercados, turismo y transporte marítimo de petróleo y gas, con aeropuertos cerrados y miles varados en hoteles por miedo a represalias.
Testigos reportan caos total, con el gobierno local conteniendo un incendio en el estacionamiento lindante e instando a la calma.