En vivo desde el océano Pacífico, oeste de EE.UU. y Hawái, se muestra la Luna roja durante el eclipse lunar total, lamentando que Argentina lo perdiera por horas.
La Tierra proyecta sombra atmosférica que filtra luz solar en tonos naranjas y rojos, tiñendo la Luna de sangre porque la atmósfera difunde esas longitudes de onda.
Se explica como una lámpara con cartulina roja: la alineación perfecta Sol-Tierra-Luna permite ver el satélite iluminado en rojo pese a la sombra.