Estados Unidos e Israel decapitaron la cúpula suprema del poder militar iraní al eliminar al ayatolá supremo Ali Khamenei y a 48 líderes militares de la Guardia Revolucionaria en las primeras horas de la guerra iniciada el 28 de febrero.
El general Dan Caine, jefe del Estado Mayor estadounidense, informó que más del 70% de los lanzadores de misiles de la República Islámica fueron destruidos en tres días, mientras Benjamín Netanyahu convocó a 100.000 reservistas israelíes y el general Yael Sumir anticipó el mayor potencial bélico histórico de Israel la próxima semana.
La ofensiva combinada adquirió un carácter abrumador por la superioridad militar evidente, con reestructuración global de fuerzas estadounidenses hacia Medio Oriente y debilitamiento progresivo de Irán.
Analizaron los drones suicidas Shahed 136 (Yaget 136) fabricados en Irán, con alcance de 1.500 km, velocidad de 200 km/h y carga de 40 kg, usados en enjambre, aunque superados por misiles balísticos y contrarrestados por la aviación israelí.