En Leiva Joyas, una mujer trae pulseras de oro rojo y amarillo de su matrimonio y aniversarios, con medallas de la Virgen de Luján agregadas por promesa devocional, para vender por un proyecto personal.
El comerciante explica que son pulseras huecas, verifica detalles y ofrece cotización, aclarando que no hay mínimo de compra y puede traer más piezas después.
La clienta menciona problemas de rodilla que le impiden caminatas a Luján, pero admira a quienes lo hacen. El diálogo se centra en el motivo de venta, posiblemente por inseguridad o planes futuros.