Europa ofrece sitios fantásticos fuera de circuitos clásicos, y Braga en el norte portugués combina antigüedad medieval con infraestructura moderna para turistas.
La ciudad portuguesa de Braga se presenta bellísima con edificios cubiertos de mayólicas, fuentes, jardines floridos y rica historia romana, además de ser poderío del catolicismo ibérico durante 1500 años.
Sus imponentes iglesias y catedrales, como la de Nuestra Señora de Oliveira, forman el casco histórico declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, con calles empedradas y granito en las paredes.
Braga equilibra su relato histórico vivo con la juventud moderna de Europa, invitando a recorrer 2000 años de cultura en plazas y monumentos.