Encapuchados armados irrumpieron en un campo sobre la Ruta 6 en Campana, maniataron y torturaron con picana eléctrica a dos adultos y dos menores para robar vacas. Ariel, el productor afectado, denunció que le hurtaron entre 30 y 40 animales valorados en un millón de pesos cada ternero y un millón y medio las preñadas.
Los delincuentes usan picanas para arrear el ganado y torturar a las víctimas, en una modalidad sistemática de robo en cuentagotas. Ariel quedó en quiebra tras un año y medio de pérdidas, ya que alquila el campo y trabajó a pérdida. Identificó a la banda como expresidiarios de la cárcel de Campana con antecedentes de homicidio.
La policía rural trabaja bien y recuperó animales en otros casos, pero la justicia libera a los detenidos rápidamente, alegando consumo de drogas sin pruebas. Ariel criticó al fiscal Ferraro de la UFI 4, acusándolo de inacción mientras todos los productores sufren robos similares cerca de barrios privados.
Los conductores prometieron seguir el caso, visitar el campo y exigir acción al fiscal, destacando la gravedad de torturas y el Far West en la zona.