El argentino Quique, radicado cerca de Tel Aviv, relató la rutina de guerra por misiles iraníes, donde sirenas obligan a refugiarse en búnkeres públicos o privados de tres metros cuadrados en casas nuevas, o correr a refugios comunitarios en zonas antiguas llenos de familias, niños y ancianos.
Destacó la coincidencia morbosa de que Jamenei instalara su búnker en una calle Pasteur en Irán, similar a la calle Pasteur donde explotó la AMIA, atentado por el que Irán es culpable según Interpol, vinculándolo al plan de imposición yihadista contra Occidente como el 7 de octubre.
Explicó los tratados de paz de Israel con Egipto, Jordania, Emiratos Árabes Unidos, Baréin y Marruecos, y pronosticó más con países sunitas tras derrota de Irán, cambiando Medio Oriente. Israel existe para garantizar la supervivencia judía, aporta tecnologías, salud e irrigación de desiertos, buscando paz y no genocidios.
Rechazó volver a Argentina pese a la guerra, afirmando que es su nación pero Israel su casa con buena vida diaria; tiene fe en sobrevivir el terror y construir paz regional con intercambios económicos y académicos.