En un partido de Río Negro, la hinchada grita un golazo de cabezazo con tanta euforia que se cae el alambrado completo al festejar el 1-0.
El padre de uno de los chicos se desploma en la emoción, y se escucha a la gente del otro lado gritando; terminan perdiendo 2-1 pero clasifican en el global.
Barbie tenía miedo por una silla tirada antes, pero acá se cae todo en el blooper del festejo familiar.