Adrián negocia la venta de su Rolex Submariner del año 1970, apodado "tropical" por su cuadrante marrón debido a la oxidación natural que lo preserva en perfectas condiciones.
El tasador explica que estos relojes antiguos son muy cotizados por coleccionistas porque mantienen su valor al usarse en lugar de guardarse, evitando daños por humedad. Adrián lo compró a fines de los 80 por 200 mil pesos como inversión.
Adrián pide inicialmente 24 millones de pesos, pero el tasador ofrece 18 millones argumentando la necesidad de encontrar comprador. Tras regateo y mostrar los papeles originales que aumentan su valor, cierran en 20 millones de pesos mediante transferencia.
Adrián celebra el trato tras el viaje del equipo desde Buenos Aires a Mendoza, destacando la importancia de los documentos guardados como "carta" para el futuro.