Donald Trump persigue desarmar a Irán sin invasión ni ocupación mediante cuatro objetivos clave: destruir su capacidad de misiles, aniquilar su poder naval en el Golfo Pérsico, impedir el acceso al arma nuclear y desmontar su red de proxis en Oriente Medio. El analista Gustavo Mura destacó que esta estrategia moderna genera ambigüedad deliberada, con declaraciones del secretario de Defensa Pete Hegseth rechazando una guerra interminable como en Irak o Afganistán, sin descartar operaciones terrestres si es necesario.
El Comando Central confirmó cuatro muertes de militares estadounidenses, lo que altera el clima político interno en Estados Unidos ante las elecciones de noviembre. Trump estima cuatro a cinco semanas de operaciones intensas, advirtiendo que la "gran ola" aún no llegó, preparando psicológicamente a la opinión pública. Mura advirtió sobre posible escalada horizontal si Irán responde vía Hezbollah o milicias iraquíes.
Si la Navy SEAL destruye misiles, navíos y capacidad nuclear sin invasión, Trump impondría una nueva doctrina militar de castigo masivo sin ocupación. Sin embargo, vaciar de poder a un Estado soberano podría radicalizar a Irán, llevando a un desarrollo acelerado de armamento atómico al estilo de Pakistán para defenderse, especialmente sin Khamenei queriendo nuclear bélico declaradamente.
Israel reportó haber destruido el 50% de la infraestructura misilística iraní en la Operación Furia Épica, logrando superioridad aérea local según Hegseth y el general Dan Cain.