Amar Agun, de 15 años en 1959, relata cómo huyó de aviones y helicópteros durante la guerra de independencia de Argelia. Su casa estaba en la cima de una colina y un helicóptero le disparó mientras se arrastraba por el suelo. Su hermano Abderamane lo siguió y se refugiaron en la cueva de Ushetú junto a otros.
El ejército francés descubrió la cueva y lanzó helicópteros con gas tóxico, liberando un humo negro que inhalaron. Comenzaron a toser con saliva verde en la boca y cayeron uno tras otro. Muhammad Lavazi, de 12 años, describe el caos: gente tosiendo, gritando y llorando; su tío asmático gritó la Shahada antes de morir asfixiado.
Ambos sobrevivieron a este ataque ocultado por décadas, donde Francia usó armas químicas contra combatientes y civiles del FLN. El historiador Christophe Lafache desenterró documentos clasificados que prueban la autorización oficial para usar químicos en cuevas montañosas, incluyendo cloroacetofenona y tabletas incendiarias de la Primera Guerra Mundial.
La historia remite a la Primera Guerra Mundial, donde gases como cloro y mostaza mataron a más de 100.000 soldados. A pesar del Protocolo de Ginebra de 1925, Francia mantuvo programas secretos y los empleó en Argelia, negando su uso ante funcionarios reticentes a admitir pasados cuestionables.
Documentos de 1956 muestran acuerdos para usar químicos, evaluaciones de efectividad y producción masiva, revelando cómo Francia combatió la guerrilla independentista liderada por el FLN bajo dominio colonial de más de 120 años.