Walter Guardia, piloto santacruceño de Río Turbio, enfatiza que la resiliencia es la cualidad clave para un piloto de rally en la categoría RC5, donde los autos de calle modificados sufren fatigas habituales y requieren constante administración de recursos para completar la carrera.
Explica que en esta categoría menor, a diferencia de las superiores con autos de competencia pura, hay que reajustar todo en cada tramo y mantener una estrategia para llegar al domingo en óptimas condiciones, resistiendo fluctuaciones.
Relata su historia familiar en el automovilismo desde los 70, su inicio en 2002 y cómo vendió todo para armar su Chevrolet Sonic homologado para el Sudamericano y Argentino, destacando el orgullo de Río Turbio por su participación y el apoyo local en eventos como el Rally de los Glaciares.
Se muestra abierto a competencias mayores como el SAR o Desafío Ruta 40, similares al Dakar en mecánica, pero reconoce el alto costo logístico; la entrevista concluye con elogios al piloto como orgullo regional y nacional.