La Patricia Bullrich protagonizó un gran papelón al desconocer completamente la liberación del gendarme Nahuel Gallo de una cárcel venezolana, gestionada exclusivamente por la AFA mediante un avión privado y enviados como el Gaucho Cáceres y Luciano Nakis, sin ninguna intervención del gobierno de Javier Milei, que se enteró por los medios y no movió un dedo.
Panelistas destacaron la negligencia del canciller y Bullrich, quienes mintieron sobre temores y desapariciones cuando en realidad había una negociación en curso; el gobierno ignoró el puente humanitario de la AFA, priorizando fotos y propaganda mientras el Estado desistía de rescatar a un ciudadano propio caracterizado como preso político.
Tras llegar a la madrugada, Nahuel Gallo pasó la noche en el edificio Sentinela de Gendarmería Nacional recibiendo chequeos médicos; el reportero Hernán informó en vivo que Gallo estaba ansioso pero orientado, sin desorientación como sugirieron funcionarios, y podría volver a casa al mediodía con su familia, incluyendo esposa e hijo.
El abogado de la AFA, Gregorio Dalbón, reveló que el juez Diego Amarante casi frustra la gestión prohibiendo la salida de Claudio Tapia por capricho político, pese a autorizaciones previas; Venezuela esperaba a Tapia para la foto humanitaria con Jorge Jiménez Ochoa, pero enviados alternos cumplieron, demostrando la hermandad futbolística sobre la incapacidad estatal.