El panel debate con furia el UPD o Último Primer Día, fiesta de egresados de secundaria con alcohol masivo, donde el 70% de adolescentes admite consumo y muchos terminan con notas bajas tras emborracharse.
Criticaron a padres irresponsables que permiten el descontrol, pidiendo multas por venta de alcohol a menores, daños públicos y pirotecnia ilegal, además de exigir a directores impedir ingreso de alumnos alcoholizados.
Algunos defendieron control parental y diálogo pedagógico en lugar de prohibiciones totales, pero el consenso apuntó a la vergüenza del libertinaje, con chicos desbandados en plazas y responsabilidad total en progenitores.
Destacaron cifras escalofriantes de consumo juvenil y la necesidad de cobrar multas por suciedad y violaciones legales en estas celebraciones caóticas.