A partir de hoy, numerosos colegios implementan un pacto parental firmado por los padres que impide a los alumnos llevar celulares al establecimiento, especialmente desde los 13 años en adelante.
Los padres se organizan ante la falta de medidas estatales, inspirados en estudios recientes que vinculan el uso de celulares y redes sociales con un aumento del 60% en casos de ansiedad y depresión, además de bullying. En Argentina, los niños comienzan a usar celulares desde los 9 años, pese a que las redes están permitidas solo desde los 13.
Se sugiere que los menores vayan con teléfonos básicos como el Nokia 1100 para mantener comunicación sin acceso a redes. Ejemplos incluyen votaciones unánimes en viajes escolares y disposición de colegios públicos en Buenos Aires donde los celulares se guardan en cajitas durante las clases.
La iniciativa surge de charlas autoconvocadas de padres, con referencias a experiencias en Dinamarca, que prohíbe redes a menores de 16, y el libro Generación Ansiosa, que respalda estos datos con bibliografía de menos de un año y medio de antigüedad.