Nahuel Gallo, gendarme argentino detenido hace 448 días en Venezuela desde el 8 de diciembre de 2024 al cruzar la frontera desde Colombia, regresó a Argentina en un vuelo charter pagado por la AFA que aterrizó a las 4:30 de la mañana en Ezeiza.
Gallo se reencontró emotivamente con su esposa María Alexandra y su hijo Víctor de tres años, a quien no abrazó en sus últimos dos cumpleaños; Patricia Bullrich estuvo presente, pero el gobierno nacional asegura no haber sabido detalles de su regreso.
La liberación se gestionó en una reunión en Brasil entre Claudio Tapia de la AFA, Jorge Rodríguez de la Federación Venezolana de Fútbol y Domínguez de Conmebol; aceleró tras un llamado telefónico a su esposa el jueves pasado.
Dirigentes de AFA como Luciano Naquis y el tesorero acompañaron a Gallo en el vuelo de Viacfry con solo cinco personas a bordo, incluyendo tripulación; se muestran fotos de Gallo en cabina tomando mate y con las tres estrellas argentinas.
El regreso genera ruido político: la AFA actuó como cancillería paralela sin intervención de la Cancillería argentina, Javier Milei no lo mencionó en su discurso de apertura de sesiones ni en entrevista posterior.