Nahuel Gallo, gendarme argentino, regresó a casa tras 448 días de detención arbitraria en Venezuela.
Bajó del avión privado en Ezeiza pasada la medianoche con uniforme de Gendarmería, recibido con pasillo de honor y banda de música, abrazó a su hijo Víctor, pareja María Alexandra y madre Griselda.
Viajó con camiseta de la Selección y mate, aliviado tras cautiverio en cárcel Rodeo 1; fuerte operativo de seguridad preservó privacidad en aeropuerto.
Pasa primera noche en Edificio Sentinela de Gendarmería, sometido a estudios médicos en Hospital Militar; espera alta pronto tras visitas familiares.