Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido 448 días en Venezuela, llegó a Ezeiza en un avión privado de la AFA, recibido por su esposa María Alexandra Gómez y su hijo Víctor de tres años en un emotivo reencuentro.
El operativo de evacuación fue liderado por Estados Unidos y Brasil protegió la sede diplomática argentina. El régimen venezolano usó la detención de Gallo para narrativas conspirativas contra Javier Milei, visto como enemigo regional.
La liberación involucró canales con la Federación Venezolana de Fútbol, cercana a Delcy Rodríguez, presidenta encargada. Los presos políticos están bajo control de figuras como Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López, víctimas de luchas internas.
Periodistas de TN obtuvieron imágenes exclusivas del traslado. El gobierno argentino evitó intervención directa para no confrontar al régimen.