Javier Milei protagonizó un bochorno al referirse con maleducación y desprecio a una mujer, alardeando haber puesto presa a Cristina Fernández de Kirchner en presencia de la narcotraficante Villa Verde, quien agarró manos a miembros de la Corte.
Panelistas acusaron a Milei de tener un problema grave, rodeado de aplaudidores que toleran insultos como "comunistas de mierda" y "cucas", advirtiendo que la democracia no aguantará más esta violencia inusitada contra la líder política.
Milei violó la Constitución al inmiscuirse en funciones judiciales, arrogándose roles impropios y violando expresamente la prohibición presidencial de intervenir en la justicia, lo que genera causales para acciones judiciales.
La justicia federal y Corte Suprema actúan como títere del "poder fáctico" macrimileísta, con Germán Martínez pidiendo en vano a Meném que baje la violencia presidencial hacia Cristina, mientras se reviven causas inventadas como el memorándum con Irán.