El presidente Javier Milei transformó su discurso ante la asamblea en una interacción de tribuna, respondiendo a intervenciones y saliéndose del texto preparado, lo que extendió su duración más allá de los 40 minutos previstos.
Los panelistas destacaron que el mensaje fue más tribuna que discurso formal, aprovechando su impronta para conectar directamente con la audiencia legislativa.
Esta dinámica incluyó momentos en que Milei se sumaba a las respuestas, haciendo el evento más largo e improvisado de lo esperado, con unas 55 páginas originales que se expandieron.