Las zapatillas se convirtieron en objetos de culto y parte central de la vida diaria, impulsando un nuevo negocio: lavaderos especializados.
Estos centros limpian, cepillan y restauran zapatillas con líquidos específicos, máquinas de secado y hasta pintura, atendiendo a un mercado creciente entre gente común y celebridades.
Una emprendedora contó que inició el servicio con su hija porque notó la suciedad en las zapatillas de su hijo Keil, ofreciendo mimo a calzados que acompañan a todos lados.
El servicio es ideal para reservar zapatillas en perfectas condiciones para ocasiones especiales.