Joaquín Levington sorprende al público en un bar de Buenos Aires subiéndose espontáneamente al escenario de una banda que tocaba covers de tours, robándose el show y quitando protagonismo al cantante principal.
El panel reacciona con humor: imaginan la bronca del bajista o dueño de la banda tras meses de ensayo, pero lo bancan porque es un crack; comparan con Messi uniéndose a un partido, destacando que uno puede contar la anécdota para siempre.
Debaten si un rato está bien, pero no todo el show, con risas por la incomodidad en plano y el protagonismo total que se lleva Levington, cerrando el bloque de virales.